Ya lo sabíamos, pero la báscula nos lo confirma en enero: la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) estima que durante las fiestas navideñas aumentamos entre dos y cuatro kilos de peso. Pero incluso si somos afortunados y no ha sido así, la aspiración de muchas personas de cara al nuevo año es adelgazar, con los beneficios tanto estéticos como para la salud que esto tiene.

Por eso, entre los propósitos de año nuevo suelen estar mejorar nuestra alimentación (a veces incluso realizando algún tipo de dieta específica), y practicar más ejercicio. En definitiva, gran parte de nosotros aspiramos a tener un estilo de vida más saludable y el cambio de año marca una frontera, un antes y un después, que supone un momento propicio de cara a la motivación.

Sin embargo, también sabemos cómo suelen acabar esos buenos propósitos: los sacrificios de las primeras semanas van dando paso a la desidia, los kilos que perdemos se vuelven a recuperar, comemos más o menos lo de siempre y la suscripción al gimnasio ha resultado ser una mala inversión. ¿Qué podemos hacer para no llegar a ese punto?

Pensar en el largo plazo

Lo primero es ser conscientes, precisamente, de que no existen dietas que hagan milagros. Los estudios científicos ya han demostrado que las llamadas dietas detox o depurativas no son efectivas.

Tampoco hay ejercicios que hagan desaparecer la grasa para siempre. En realidad, la clave está en adquirir hábitos duraderos que nos acompañen a diario. Dejar el coche y caminar puede ser más afectivo que apuntarse al gimnasio.

Comprar alimentos sanos

Para empezar a mejorar, hay que hacerlo en la compra. Dejar a un lado los productos ultraprocesados y su exceso de azúcares, sal y grasas es un buen comienzo. Siempre es mejor apostar por los alimentos frescos y dejar que frutas, verduras y legumbres ocupen gran parte del carrito y, por consiguiente, de nuestra alimentación.

Si tenemos dudas a la hora de elegir algún producto en concreto, la app de salud myHEALTH WATCHER puede ayudarnos a elegir en función de nuestro perfil personal y el de nuestra familia.

No obstante, antes de hacer la lista de la compra los expertos recomiendan planificar bien los menús de la semana. Y si estamos acostumbrados a picar entre horas, siempre podemos hacerlo de una forma más sana, por ejemplo, sustituyendo las típicas bolsas de patatas fritas por frutos secos.

Realizar un ejercicio que nos guste

El complemento indispensable de una buena alimentación es la actividad física, sobre todo si nuestro objetivo es perder peso. De cara a la motivación, lo mejor es elegir un deporte o una actividad que nos guste, pero sin marcarse objetivos imposibles, sino con la meta de ir progresando poco a poco.

Si supone un esfuerzo, es muy difícil que lo incorporemos como hábito, así que lo ideal es marcarse un horario fijo, llevar un registro de nuestros progresos –lo cual es muy fácil con la tecnología de hoy en día– y asociarlo con otras actividades placenteras, como escuchar música, quedar con amigos o pegarse una ducha relajante al finalizar.