tipos de grasas
  • by El equipo myHealth Watcher
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Las grasas son una parte fundamental de la alimentación. Están presentes en multitud de alimentos, pero no todas son beneficiosas para la salud. Por lo tanto es conveniente conocer los tipos de grasa que se pueden encontrar en los distintos alimentos; y cuáles son beneficiosas para la salud, y cuáles la perjudican.

Algunas grasas son de origen animal. Son las que podemos encontrar en alimentos como los lácteos, la carne, los huevos o el pescado. Otros tipos de grasa son de origen vegetal, y están presentes en aceitunas, maíz, cacahuetes, aguacate, etc. Muchas son bastante visibles, desde las que se emplean para cocinar, como el aceite, hasta las que están en alimentos como la mantequilla.

Pero otros la tienen oculta, y pasa desapercibida a no ser que se conozca su existencia. Es la mayoría, ya que tantos como el 70% de los alimentos la tienen oculta. Por lo tanto, es aconsejable saber si es buena o mala, y comprobar siempre el etiquetado de lo que compramos.

Tipos de grasas: saturadas e insaturadas

En general, se tiene a pensar que las grasas de origen vegetal son buenas para la salud. Y que las de origen animal son más perjudiciales. Pero no siempre es así. Porque hay alimentos de origen vegetal que cuentan con grasas saturadas (malas) y otros con insaturadas (en general, buenas).

Las grasas saturadas, entre otras cosas, hacen que el nivel de colesterol suba, lo que pone en peligro la salud y puede llevar a enfermedades del aparato circulatorio o ataques cardiacos, por ejemplo. En su mayoría, los alimentos con este tipo de grasas son animales. Entre ellos están el queso, la leche entera, las carnes ricas en grasa o la mantequilla. Pero también están en algunos vegetales, como el aceite de palma o el de coco.

Es recomendable tener una dieta baja en grasas de este tipo, puesto que las grasas saturadas hacen que se acumule el colesterol en los vasos sanguíneos y pueden llegar a bloquearlas. Es mejor optar por los alimentos con grasas insaturadas, que entre otras propiedades contribuyen a la reducción del denominado colesterol malo o LDL.

Estas grasas están presentes en la mayoría de aceites líquidos a temperatura ambiente (el de palma y el de coco son sólidos). Pueden ser de dos tipos: monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las primeras están en alimentos como el aceite de oliva. Las segundas se encuentran en el aceite de girasol, maíz y soja.

Cuidado con las grasas trans

Aparte de estos dos tipos de grasa, hay otras, denominadas grasas hidrogenadas o grasas trans. No están naturalmente presentes en los alimentos, sino que se obtienen procesando mediante un sistema determinado las grasas vegetales insaturadas. A este proceso se le conoce como hidrogenación, y su misión es endurecer los aceites líquidos a temperatura ambiente.

Este tipo de grasas, ya hidrogenadas, se utilizan en la elaboración de todo tipo de productos, como las patatas fritas o la margarina. Además, también se emplean para cocinar en multitud de restaurantes. Y no son en absoluto aconsejables para la salud. Según numerosos estudios e investigaciones, este tipo de grasas hace subir los niveles de colesterol malo. Además, hace bajar los del denominado colesterol bueno, o HDL.

En definitiva, a la hora de elegir alimentos, conviene optar por los que cuentan con grasas insaturadas, evitar las grasas trans y limitar en gran medida las saturadas. De esta manera contribuiremos a mantener una alimentación saludable.