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¿Qué son los trastornos de conducta alimentaria?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) suelen iniciarse durante la adolescencia puesto que es la época de más vulnerabilidad debido a sus cambios. Según la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB), se calcula que hasta un 5% de la población femenina adolescente sufre algún tipo de TCA y que un 11% más está en riesgo, pero según los expertos cada vez son más los chicos que también se ven afectados.

Los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) son trastornos psicológicos graves que conllevan alteraciones de la conducta alimentaria. La persona afectada muestra una fuerte preocupación en relación con el peso, la imagen corporal y la alimentación, entre otros. Debido a estas alteraciones alimentarias, se pueden desencadenar enfermedades físicas importantes y/o del funcionamiento psicosocial y, en casos extremos, pueden llegar a provocar la muerte (siendo las causas más frecuentes la desnutrición o el suicidio).

Los trastornos alimentarios más comunes son: la anorexia, la bulimia, y el trastorno por atracón. Son enfermedades complejas y multicausales que parten de un patrón común, en el que el enfermo lleva a cabo unas pautas de alimentación alteradas debido a la preocupación por su imagen externa.

¿Cómo detectar un trastorno de conducta alimentaria?

Puede resultar difícil detectar un TCA, pero existen algunas señales que nos pueden alertar de la presencia de algún trastorno de la conducta alimentaria. Es importante comentar que no se trata de criterios diagnósticos que nos confirmen la enfermedad, ya que para asegurar el diagnóstico la persona debe ser evaluada por un profesional de la salud mental.

Si sospechamos de que una persona de nuestro ámbito o un familiar puede estar sufriendo un TCA es recomendable consultarlo con profesionales.

Señales para detectar un TCA

– La alimentación: podemos sospechar de la presencia de un TCA cuando vemos que una persona comienza a obsesionarse con las dietas restrictivas, se preocupa constantemente por la alimentación, cuenta las calorías de forma constante, etc. También es común que estas personas prefieran no comer en compañía y presenten habitualmente sentimientos de culpabilidad por haber comido. En algunos casos pueden tener una conducta extraña, levantarse de la mesa y encerrarse en el baño después de comer.

– La percepción de la imagen corporal: las personas con TCA sufren una percepción errónea de tener obesidad y pueden intentar esconder su cuerpo utilizando ropa ancha y que cubra la mayor parte de su cuerpo.

– El ciclo menstrual: otra sospecha puede ser cuando la persona sufre falta de menstruación o retrasos habituales. Cuando se lleva una dieta de alta restricción calórica, esto puede afectar a la menstruación.

– La pérdida de peso: de forma injustificada, la preocupación constante por aumentar de peso o la utilización de laxantes son otra de las señales que podemos identificar. A veces las personas con trastornos de la conducta alimentaria también realizan la práctica del vómito autoinducido o del ayuno con el objetivo de perder peso.

– Practicar ejercicio físico en exceso como forma de adelgazar y obsesionarse con ello puede ser otra señal de alerta.

– El comportamiento y la actitud también se deben vigilar. Las personas con TCA pueden sufrir depresión, cambios de humor y tener tendencia a querer estar aislados de sus amigos, familiares, etc.

Si detectamos alguno de estos síntomas n quiere decir que la persona sufra de TCA pero si detectamos varios de ellos sí podemos considerarlo una señal de alerta. Lo importante es detectar el problema cuanto antes y ante la duda, consultar al médico.

Anorexia: qué es y síntomas

Se caracteriza por una preocupación obsesiva sobre la alimentación, miedo extremo a ganar peso y exceso control del mismo. Cursa con bajo peso y en mujeres puede provocar la pérdida de la menstruación, entre otros. En la mayoría de los casos, estas personas sienten el deseo de seguir bajando peso, aunque estén por debajo del considerado normal para su altura y talla, debido a la alteración en la percepción, autoevaluación y reconocimiento corporal y de la gravedad que conlleva.

Nos referimos a Anorexia Restrictiva cuando la persona desarrolla estrategias conductuales dirigidas a restringir alimentos (generalmente acompañadas del abuso de actividad física), mientras que en la Anorexia Purgativa con atracones la persona utiliza el vómito, laxantes o diuréticos para conseguir la reducción de peso.

Los síntomas que presenta la anorexia nerviosa son: la preocupación e insatisfacción extrema por la figura, la dieta y el peso, percepción distorsionada de la imagen corporal, la pérdida importante de peso en poco tiempo, el seguimiento de una dieta persistente, aunque la persona ya esté muy delgada, una progresiva restricción alimentaria, cambio de hábitos alimenticios, compra y consumo de productos para adelgazar, trastornos menstruales, rituales extraños con la comida (por ejemplo: trocear la comida), práctica de ejercicio físico excesivo, interés obsesivo por la comida como el cálculo de las calorías energéticas de los alimentos, tirar, comer o mentir sobre las comidas, inquietud, cambios de humor, aislamiento y tristeza, alteraciones físicas derivadas de una malnutrición grave: descalcificación ósea, problemas cardiacos, sensación constante de frío, estreñimiento, caída de cabello, etc.

Bulimia Nerviosa: qué es y síntomas

La característica que define la Bulimia es la presencia de atracones alimentarios. Se considera que un atracón es la ingesta de una gran cantidad de comida, en un periodo muy breve de tiempo, acompañada de una importante sensación de pérdida de control. Después de cada episodio de sobreingesta la persona se ve asaltada por un intenso sentimiento de culpa que, junto con el miedo a engordar, precipita conductas compensatorias como el vómito, la restricción alimentaria, el ejercicio compulsivo y la utilización de laxantes y/o diuréticos. Mediante estas conductas, se consigue mantener el peso, lo que dificulta su detección por parte de familia, profesores y profesionales de la salud.

Los síntomas que presenta la bulimia nerviosa son: comer a escondidas, tener gastos excesivos no justificados (comprar comida a escondidas), ir al baño inmediatamente después de las comidas o con mucha frecuencia, tener cambios de humor frecuentes y alteración en el estado de ánimo, síntomas depresivos, comentarios despectivos sobre el propio cuerpo, tener cambios de peso bruscos, irregularidad en la menstruación y posible pérdida de piezas dentales.

Trastorno por Atracón: qué es y síntomas

El Trastorno por Atracón se caracteriza por episodios de ingesta compulsiva de forma recurrente, pero, a diferencia de la bulimia, no hay conductas compensatorias. Se puede dar tanto en personas en situación de normopeso como en sobrepeso u obesidad. Pero, al no haber conductas compensatorias, en muchas ocasiones hay un aumento del peso. Por otro en casos muy graves se requiere de un ingreso hospitalario para controlar adecuadamente la conducta alimentaria.

Los síntomas que presenta el trastorno por atracón son: Problemas de adaptación al rol social, deterioro de la calidad de vida relacionada con la salud y con la insatisfacción personal, trastornos por consumo de sustancias, trastornos depresivos y ansiedad, aumento de peso y obesidad.

Causas de la aparición de los trastornos de la conducta alimentaria:

1. Los cambios corporales influyen en el individuo de una manera particular según sea su personalidad de base, afectando su autoimagen y su identidad. Los factores de personalidad más asociados son el perfeccionismo y la baja autoestima.

2. Los modelos de belleza establecidos, como la delgadez, ejercen una potente presión a través de los medios de comunicación, el mundo de la música y de la moda. Implícitamente se transmite el mensaje de lo que es deseable y de lo que no lo es, que “cala” en personas vulnerables (obesidad infantil, baja autoestima, perfeccionismo o autoexigencia).

3. Trastornos emocionales previos: se pueden expresar en forma de un TCA (abusos sexuales, maltrato, depresión, conflictos familiares).

4. Genética: concordancia gemelar, vulnerabilidad genética. Se hereda la predisposición. De cada 100 gemelos con TCA, el 65% de sus gemelos también lo tienen.

5. Determinadas profesiones o deportes: bailarinas o bailarines, modelos, etc.

Consejos para prevenir un TCA

1. Hacer al menos una comida al día en familia (ambiente comunicativo, desviar la atención, desvincular de emociones negativas).

2. Prevenir la obesidad infantil.

3. Fomentar hábitos de vida saludable.

4. Cultivar una autoestima correcta.

5. Educar un sentido crítico hacia los modelos de belleza.

6. Educar un sentido crítico hacia los contenidos nocivos de internet.

7. Fomentar fuentes de gratificación personal alejados de culto a la imagen.

8. Fomentar el cultivo de relaciones personales de calidad.

Para conseguir una recuperación, es necesario tratamiento multidisciplinar: Psicológico, nutricional y médico. Es fundamental conocer en profundidad el funcionamiento del trastorno en la vida de cada individuo y de su entorno, qué factores están manteniendo el problema y cuál es el camino específico de cada persona para lograr la autonomía plena.

Desde myHealthWatcher recomendamos siempre ponerse en manos de expertos para tratar temas tan importantes y delicados como los mencionados.

Fuente

https://www.bibliopsi.org/docs/guia/DSM%20V.pdf

https://www.medigraphic.com/pdfs/revmedcoscen/rmc-2013/rmc133q.pdf

https://www.acab.org/es/los-trastornos-de-conducta-alimentaria/que-son-los-tca/

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