• by Eva Rodriguez
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En pleno confinamiento a más de uno se le ha desatado la pasión por la cocina, y es que dicen que los postres caseros son más saludables.  Pero ¿es verdad? Con tiempo por delante, la posibilidad de preparar nuestros propios platos no sólo es un entretenimiento, sino una actividad agradable que se puede realizar en familia, que nos relaja y que incluso puede tener beneficios nutricionales, pero tenemos que tener en cuenta ciertas cosas.

Parece que la opción más atractiva para muchas familias está siendo la panadería y sobre todo la repostería casera, ya que los supermercados agotan sus existencias de levadura en estos días. ¿Necesitamos endulzarnos la cuarentena? ¿Pensamos que podemos elaborar postres sanos si los hacemos nosotros mismos?

La mala noticia es que el hecho de hacerlos en casa no convierte automáticamente a un pastel o a un bizcocho en postres saludables. La buena es que tú puedes controlar los ingredientes y la preparación, así que si lo hace bien probablemente te acerques un poco más a lo imposible: una repostería sana. Te contamos algunos trucos para intentar calmar tus ganas de dulce sin que sea un desastre para tu salud y la de quienes te rodean.

Los postres caseros no tienen por qué ser sanos

Para muchas personas el término “casero” es sinónimo de saludable. Es cierto que los productos procesados y ultraprocesados que ofrece la industria son perjudiciales en líneas generales, pero en este caso los postres tampoco forman parte de ninguna dieta saludable por mucho que los hagamos nosotros, como explican en la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco.

Si lleva mucho azúcar, harinas refinadas y grasas, no podemos hablar de repostería saludable. En realidad, son los mismos ingredientes que los de los productos comerciales. La diferencia puede estar en los aditivos que llevan los industriales, como los colorantes y los conservantes que tratan de alargar su durabilidad, pero según la mayoría de los nutricionistas, estos elementos no son insanos ni suponen un problema. Incluso, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria los productos que se ponen a la venta han pasado controles de calidad exhaustivos, así que en cierto modo ofrecerían más seguridad que los caseros.

Por el contrario, no hay que fiarse demasiado de los mensajes que encontramos en muchos productos industriales que nos informan de que es light, ya que puede haber reducido sólo un pequeño porcentaje de sus calorías para obtener esta denominación y seguir sin ser saludable. Aunque haya postres bajos en calorías, hay que fijarse en el conjunto de la etiqueta. Muchos indican que están hechos con productos ecológicos o bio, puesto que esta característica en sí misma tampoco hace que sean más saludables.

Entonces, ¿da igual que compre unas galletas en el súper que hacerlas en casa? Pues tampoco es eso, por la sencilla razón de que si las hacemos nosotros controlamos –hasta donde la receta nos permita–, la calidad y cantidad de los ingredientes que utilizamos. Vamos a ver qué podemos hacer.

Trucos para hacer postres sanos

Insistimos: técnicamente, no van a ser “postres sanos”, pero aspiramos a hacerlos un poquito mejores al menos. ¿Cómo?
Lo primero es dar un consejo acerca de la frecuencia con la que consumimos estos productos. Los expertos no nos dicen que erradiquemos de nuestra dieta los postres, sino que aconsejan minimizar su efecto reservándolos para ocasiones especiales. Quizá esto cobra aún más sentido si apostamos por hacer los postres en familia: cocinar un producto especial para una ocasión especial.

Lo siguiente es pensar en los ingredientes. En la web Directo al Paladar encontramos algunas claves:

-Reducir el azúcar: sí, hay ingredientes indispensables en algunas recetas. Aún así, si en lugar de abusar de ellos, tratamos de reducirlos, lograremos un gran beneficio. Ojo: el azúcar moreno sigue siendo azúcar (no es más saludable) y la miel también es, básicamente, azúcar.

-Harinas integrales: si sustituimos las harinas refinadas por las integrales logramos un producto más sano y, además, más saciante.

-Apostar por cereales más variados: lo normal es usar sólo trigo industrial refinado, pero podemos darle una oportunidad a las harinas de centeno o maíz, por ejemplo.

-Añadir avena y frutos secos triturados para sustituir parte de la harina que utilizamos.

-La fruta madura puede aportar parte de la dulzura que necesitan tus postres caseros. Los expertos recomiendan la manzana, el plátano, la pera, la piña o el melocotón. También está la opción de añadir otros frutos secos, como los dátiles, pero con cuidado porque son muy calóricos.

-Las verduras y los vegetales, aunque parezca mentira, también pueden contribuir a endulzar los postres, sobre todo la remolacha, la calabaza, el calabacín, las zanahorias o el boniato.

-Buscar grasas más sanas. Muchas recetas requieren de mantequilla o aceite, pero en ocasiones podemos encontrar grasas un poco más sanas en algunos lácteos (yogur natural o queso fresco), en el aguacate, frutos secos o incluso añadiendo legumbres.

-Que el chocolate tenga mucho cacao. En las recetas que incluyan chocolate lo ideal es utilizar cacao en polvo natural sin azúcar o chocolate negro con un porcentaje de cacao del 85% o más.

-Utiliza aromas: hierbas aromáticas, ralladura de limón o naranja. Si temes que todos estos consejos van a hacer que tu postre sea menos delicioso hay muchas maneras de compensar la falta de azúcar aportando sabores y olores.

-Decora con ingredientes sanos, como ralladura de cítricos, coco o frutos secos, evitando otras opciones como el azúcar glasé.

Al margen de los ingredientes concretos, pensemos también en algunos consejos generales. Por ejemplo, podemos prescindir de la base de galletas que suele acompañar a una tarta de queso, de los rellenos típicos de gran cantidad de bollería o de coberturas como las costras de azúcar. También es buena idea elegir versiones desnatadas de los lácteos o reducir las cantidades.

Ideas de postres saludables

¿Pero qué hacer exactamente a partir de estas ideas? Es fácil encontrar un montón de recetas en internet que siguen todos estos consejos.

¿Qué tal una mousse de yogur con frutos del bosque? Una opción sería hacerla a base de moler frutos secos, añadiendo yogur natural, miel y vainilla.

¿Quieres comer galletas saludables? Siempre podemos hacer dulces con pocas calorías y buena opción es hacer galletas de avena, tal y como proponen en este exitoso vídeo, con mucha avena acompañada de huevo y harina integral.

¿Y qué tal optar por postres sin azúcar? Pues podrías hacer un bizcocho de zanahoria delicioso con harina integral, aceite de oliva, huevos y zanahoria, por supuesto, como te explican aquí.

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