• by Marta J Gargallo
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Cómo optimizar el uso de tu nevera.

El ser humano ha sido siempre creativo e inventivo, creando todo tipo de artilugios que han permitido la evolución de la especie y la sociedad. Unos han mejorado la movilidad, otros la comunicación o permitido el avance del conocimiento. Los que más nos interesa en este blog son los que han mejorado la salud y la esperanza de vida de la población, muchos han sido los que han contribuido en este campo y uno de los más importantes es la nevera.

La nevera fue creada alrededor de 1870 y desde entonces no falta en ningún hogar. Este invento permite que los alimentos duren más frenando el crecimiento de los microorganismos que pueden estar presentes en la comida.

Todos sabemos dónde debemos colocar las verduras en la nevera, pero por lo que respecta al resto de alimentos ¿realmente sabemos dónde deben estar para aprovechar al máximo su capacidad de refrigeración?

Bien, pues ese es el objetivo de este post! Porque no, los alimentos no se deben poner de cualquier manera en el refrigerador.

Si hablamos de una nevera convencional (no americana) a la que estamos acostumbrados normalmente en españa, tenemos que tener en cuenta dos partes por separado:

  • La puerta

La puerta es una zona ideal para guardar las bebidas, leches y salsas en la parte inferior donde la temperatura es más baja. También guardaremos los huevos en el compartimento específico.

  • El cuerpo

En esta parte separaremos los alimentos según si están cocinados o no, y por tipo (verdura, pescado, lácteos, carne…)

La parte más fría de la nevera es siempre la más baja, próxima al congelador, es por ello que los productos frescos como las verduras o la carne deben estar en esta zona. Las verduras para una mejor conservación y evitar contaminaciones de los otros alimentos, deben estar en el cajón específico. Por otra parte la carne y el pescado crudo debe estar en los estantes más bajos por la temperatura y para evitar contaminar con su líquido otros alimentos.

En los estantes más elevados colocaremos los productos que hemos cocinado, siempre después de haberlos dejado enfriar fuera de la nevera (como máximo 2 horas), para evitar una subida de la temperatura general y provocar el daño de otros productos.

Finalmente, en la parte de arriba, que es la parte menos fría, colocaremos los embutidos, quesos y yogures.

Para evitar contaminaciones es importante no dejar ningún cubierto dentro de los alimentos, sobretodo los preparados como las salsas.

Así como para que no se den intercambio de olores entre alimentos, todos deberían estar guardados y cerrados en recipientes individuales.

Para acabar un recordatorio: debemos evitar abrir la nevera de forma continuada o tenerla abierta durante largo tiempo y cuando se va la luz, para evitar la descongelación de los alimentos, lo mejor es no abrir las puertas de la nevera hasta que retorne la luz, para mantener el frío lo máximo posible.

Ahora le toca al congelador, parece más sencillo puesto que los mismos cajones nos indican la situación de cada producto (el pescado en uno, la carne en otro, etc) Pero es importante identificar cada “paquetito” con lo que contiene y añadir la fecha en la que se ha congelado.

Debemos recordar que un producto congelado si se descongela debe cocinarse para poder volver a congelarlo.

Ahora no tenéis ninguna excusa para que no tener organizados los alimentos de forma óptima!