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La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) estima que durante las fiestas navideñas llegamos a engordar entre dos y cuatro kilos. Sin duda, estamos ante la época del año que puede tener un peor impacto para nuestra salud. Compromisos familiares y sociales nos empujan a llevar una alimentación poco saludable y sobre todo excesiva.

Aunque comer sin medida no es bueno para nadie, quienes deben tener un mayor autocontrol son las personas con diabetes o hipertensión y, por supuesto, quienes arrastran problemas de sobrepeso u obesidad, ya que los atracones de estas fechas pueden tener nefastas consecuencias. Los expertos tienen algunos consejos que darnos.

Acotar los momentos

Podemos pensar que es inevitable pasarnos un poco en estas fechas, pero aún así conviene acotar los momentos en los que lo hacemos. Es cierto que hay comidas, cenas y fechas clave, como Nochebuena, Nochevieja o Reyes, pero también quedan muchos días intermedios en los que deberíamos ceñirnos a nuestra dieta habitual. Del mismo modo, es clave evitar picar entre horas por muchos polvorones y turrón que tengamos permanentemente a la vista.

No renunciar al ejercicio

Las vacaciones también rompen nuestros hábitos en otros sentidos, hasta hacernos abandonar los hábitos de vida saludables que tenemos ya asumidos dentro de nuestra rutina diaria. ¿Acostumbras a ir al gimnasio, salir a correr, ir a la piscina o practicar algún deporte? No dejes de hacerlo. Es tiempo de estar con la familia, hacer compras y celebrar con los amigos, pero seguro que sigues encontrando un hueco cada día en el que incluir el ejercicio.

Hacer que las comidas sean más saludables

De cara a las grandes celebraciones, nos dejamos arrastrar por la tradición y por la abundancia, pero nada impide planificar mejor las comidas y las cenas más señaladas, incorporar mejores ingredientes o cocinarlos de un aforma más saludable.
A la hora de preparar comidas y cenas, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) tiene un decálogo que podemos resumir así:

  1. Cocinar con aceite de oliva o de girasol alto oleico.
  2. Priorizar técnicas culinarias que disminuyan grasas y calorías.
  3. Incluir verduras o legumbres como ingrediente principal de los primeros platos.
  4. Pescados o carne magra como ingrediente principal de los segundos.
  5. La guarnición de los segundos: verduras, hortalizas y legumbres.
  6. En el postre, frutas.
  7. Si hay postres lácteos, mejor desnatados.
  8. El agua como bebida principal. Si se consume alcohol, en unidades individuales.
  9. Utilizar alimentos de temporada.
  10. Tener en cuenta las calorías y ofrecer medias raciones.

Pequeños trucos psicológicos

Algunos expertos también hablan de ciertos trucos psicológicos para no dejarnos arrastrar por la vorágine de la Navidad. Uno de ellos es pesarse a menudo, porque si vemos que las grandes comilonas van dejando su huella, es más fácil que intentemos controlarnos. Otro es llevar ropa ajustada, que nos hará más conscientes de que estamos llenos. De cara a controlar la ingesta de alimentos también se aconseja beber bastante agua y tratar de comer despacio.


Y si una vez finalizadas estas fechas vemos que, a pesar de todo, hemos ganado peso, conviene recordar que no existen las dietas milagrosas. Si queremos perder kilos, lo mejor será contar con supervisión médica y llevar unos hábitos de vida saludables a largo plazo, que incluyan una alimentación sana y ejercicio.

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