Cuando los científicos hablan de cambio climático, casi siempre nos alertan de las consecuencias más dramáticas y significativas, como la subida del nivel del mar y el ascenso de las temperaturas, pero estas alteraciones traerán a su vez otros efectos no menos importantes. Algunos de ellos se pueden notar incluso en nuestra alimentación.

Ciertos cultivos se producen en zonas específicas que verán su clima modificado y otros tendrán que desplazarse a nuevas latitudes. Quizá no desaparezcan, pero probablemente las cosechas serán menores, la calidad se verá alterada y los precios subirán.

El cacao y el chocolate

El árbol del cacao (Theobroma cacao) sólo prospera con temperaturas cálidas y alta humedad, es decir, las condiciones de los bosques tropicales cercanos al ecuador. Estas áreas se pueden ver reducidas, sobre todo por una previsible disminución de la humedad, según las previsiones. Y sin cacao, no hay chocolate. Algunos investigadores creen que a mitad de siglo XXI la producción se puede ver comprometida y apuestan por adaptar las plantas con ayuda de edición genética.

El café

El caso del café es similar, con un agravante: existe un hongo que destruye este cultivo y los efectos del cambio climático favorecen su propagación. Algunas proyecciones para 2050 ya indican que algunas variedades no se podrán cultivar donde están plantadas hoy en día.

Las patatas

Uno de los productos básicos en la alimentación del planeta, las patatas, requiere temperaturas frías en invierno, así que el ascenso generalizado de las temperaturas podría afectar a su producción, como ya se está observando. A finales de siglo, el rendimiento de este cultivo podría haber descendido significativamente, según los estudios. No obstante, los científicos creen que el incremento de CO2 en la atmósfera podría venirle bien a estas plantas y compensar en parte las pérdidas.

La cerveza

Quizá a mucha gente le impresionará más saber que la producción de cerveza también sufrirá las consecuencias del cambio climático. Según una investigación publicada en la revista científica Nature Plants en 2018, el cultivo de la cebada, a partir de la cual se fabrica, se verá gravemente afectado por el cambio de clima y por eventos extremos, como largos periodos de sequía.

La producción mundial de cebada puede caer un 17%, pero en países con una importante tradición cervecera como Alemania o la República Checa es previsible que descienda un 38%. Ante una cosecha desastrosa, la subida de precios en Irlanda podría superar el 300%.

Trigo y maíz

También otros cereales se pueden ver afectados. La variación de un solo grado centígrado en la temperatura del planeta podría hacer caer la producción de trigo hasta en un 6% y la de maíz en más de un 7%, según los cálculos de un estudio publicado en la revista PNAS en 2017. Sin embargo, hoy en día ya sabemos que, ante la falta de acuerdos internacionales para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, lo más probable es que ese incremento llegue a ser de al menos dos grados con respecto a los niveles preindustriales.

El vino

En el caso del vino, más que una amenaza, el cambio climático supone un importante desplazamiento. Actualmente, los principales productores son los países que rodean el mar Mediterráneo, además de California, Chile, Australia y Sudáfrica. Sin embargo, el ascenso global de las temperaturas está haciendo que se pueda cultivar en lugares hasta ahora inhóspitos, por ejemplo, el norte de Europa. En cambio, los productores tradicionales, con los vinos más valiosos y populares del mercado verán disminuida su producción hasta en un 73% en apenas 30 años, según una investigación.