¿Cómo mejorar tu calidad de vida leyendo las etiquetas de los productos?
  • by El equipo myHealth Watcher
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La alimentación juega un papel muy importante en la salud, y por tanto, es vital para mejorar tu calidad de vida. Conocer exactamente lo que comes y cuánto te puede ayudar a mejorarla. Pero también a evitar enfermedades y, en definitiva, a sentirte mejor. No solo eso, también a evitar problemas como el sobrepeso.

Pero ¿cómo saber a ciencia cierta qué es lo que comemos? Los supermercados y grandes superficies están inundados de productos que luchan por captar tu atención. Unos son muy saludables, otros no lo son tanto y otros, directamente, conviene evitarlos. Pero hay otros que están disfrazados de productos saludables, o con poco azúcar, que no son aconsejables. ¿Cómo saber cuáles sí lo son? Basta con mirar sus etiquetas para conocer sus ingredientes.

Saber lo que comes puede mejorar tu calidad de vida

Los alimentos deben incluir obligatoriamente información sobre sus ingredientes y sus valores nutricionales en su envase. En concreto, estarán en una zona en la que aparece la lista de lo que incluyen. En ella aparece todo lo que contienen, por orden de presencia en él. Es decir, cuanta más cantidad de un ingrediente determinado contenga, antes aparecerá en la lista.

Si, por ejemplo, el azúcar es el primero o el segundo de ella, el alimento que tienes ante ti no es precisamente muy saludable. Si no tiene etiqueta, directamente, no lo compres. A saber de dónde ha salido y qué es lo que lleva. Salvo, claro está, que se trate de un alimento sin modificar: verduras, frutas, una pieza de pescado, etc.

Pero si el producto está modificado, tendrá que tenerla. Y, por desgracia, seguro que es bastante larga y complicada. Los gobiernos han obligado a las empresas a que incluyan información sobre ingredientes y valores nutricionales. Hasta aquí todo bien, pero el nivel cada vez mayor de procesos para generar determinados alimentos, y los esfuerzos de la industria por disfrazar componentes no muy saludables o indeseados, como el azúcar o el aceite de palma, han complicado la posibilidad de descifrar las etiquetas y saber lo que comemos.

Qué ingredientes evitar para mejorar tu salud

Básicamente, además de revisar las calorías que tiene un alimento, lo que verás en la zona de información nutricional de su etiqueta, debes evitar los que contengan mucho azúcar. También los que lleven grasas trans o hidrogenadas. No todos los tipos de grasa son iguales, aunque se trate de darles el mismo peso. Las grasas saturadas, aunque no hay que consumirlas en exceso, sí son necesarias para tu organismo. Las otras no lo son. En general, también hay que evitar los productos que llevan la etiqueta Light, con ingredientes añadidos, enriquecidos con proteínas, etc. Todos ellos son alimentos modificados mediante procesos que rebajan su nivel de salubridad, aunque parezca lo contrario. Mejor comprar los alimentos lo menos procesados y con menos añadidos posible.

Hay que poner especial cuidado para localizar ingredientes que son azúcares y grasas malas, pero «disfrazados» con otros nombres. Por ejemplo, hay productos que aseguran llevar un 0% de azúcares, pero a los que se añaden diversos edulcorantes igualmente perjudiciales. Por ejemplo, en el caso del azúcar, la etiqueta puede indicar que un alimento contiene fructosa, dextrosa, glucosa, lactosa, maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, azúcar invertido, jarabe o sirope de arce, almíbar, etc.

Además, el añadir ingredientes similares con distintos nombres, pueden dar la impresión de que hay menos cantidad. En el caso del azúcar, si por ejemplo, se divide este entre azúcar propiamente dicho, jarabe de glucosa, dextrosa y sirope de arce, se puede hacer que el azúcar desaparezca de los primeros puestos de la lista de ingredientes, y disimular su contenido en exceso.

Lo mismo sucede con el aceite de palma. Muchos consumidores rechazan su consumo, bien por su efecto medioambiental o por los efectos potencialmente nocivos para la salud. Pues bien, los fabricantes intentan disimular y lo llaman de distintas maneras para confundir a los consumidores: grasa vegetal (palma), aceite de palmiste, grasa vegetal de palmiste, palmitato de sodio, estearina de palma, palmoleina…. Todo para intentar que piques y compres el producto, pensando que no lleva aceite de palma.

Por tanto, la etiqueta de un producto alimenticio puede ser la llave para permitirte comer mejor y mantener un estilo de vida saludable. Solo tienes que vigilar lo que lleva cada uno y en qué proporción.