Alimentos ultraprocesados que debes evitar para mejorar tu alimentación
  • by El equipo myHealth Watcher
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Para que nuestra alimentación sea lo más saludable posible, en muchos casos tenemos que hacer varios cambios. Menos grasas, reducir el azúcar o comer más alimentos sin procesar son algunos de los pasos que puedes dar para mejorar tu alimentación. Pero quizá el paso más importante que puedes dar para que los alimentos que comes sean mejores, y repercutan positivamente en tu salud, es dejar de lado ciertos alimentos ultraprocesados. O, directamente, todos los que puedas.

Pero claro, seguro que te estás preguntando qué son los alimentos ultraprocesados. Pues se trata de productos que muchos califican de comida no real. Son preparados industriales comestibles, que se elaboran a partir de sustancias que se consiguen a partir de diversos alimentos. No contienen alimentos completos, y se reconocen porque la lista de ingredientes que aparecen en su etiqueta es larguísima.

Materias primas como harinas refinadas, grandes cantidades de azúcares (o similares, como las maltodextrinas) o proteínas se mezclan en ellos con todo tipo de aditivos. Estos pueden ir desde los habituales conservantes y colorantes hasta potenciadores artificiales del sabor. Un batiburrillo de ingredientes que se somete a procesos como hidrogenación, fritura, extrusión y demás procesos, para obtener el producto deseado en cada caso. Este, en contra de lo que puede parecer, suele estar bueno, y además en muchos casos, es hasta adictivo.

Alimentos ultraprocesados: cuáles son

Desgraciadamente, los alimentos ultraprocesados son en la actualidad la mayoría de los que se pueden encontrar en cualquier supermercado. Bebidas con azúcar y refrescos, platos precocinados, bollería, galletas, lácteos con azúcar, postres y galletas, pizzas, barritas, cereales refinados, etc. Abundan en la cesta de la compra, y su consumo es muy alto. Esto se debe a que están fabricados para que quienes lo consuman lo sigan haciendo. No solo eso, sino que por sus características favorecen que quienes los coman tengan más apetito, por lo que comen más de lo que deberían.

No obstante, no hay que confundir los alimentos ultraprocesados con los procesados. Estos se han modificado partiendo de un alimento real, y se han hecho cambios en él para que mejore otros alimentos, o para que se puedan comer. Muchos son muy beneficiosos como el organismo, como el aceite de oliva. En este grupo también están el pan, la pasta, el queso artesano, las conservas de pescado y vegetales o el pescado congelado. Los alimentos procesados, por tanto, no implican cambios en la calidad de los alimentos que tienen como base, y pueden consumirse sin problemas.

Los alimentos ultraprocesados y sus efectos

Como hemos mencionado, los alimentos ultraprocesados están por todas partes, y suelen además aparecer en anuncios publicitarios para que resulten aún más atractivos. Contienen siempre grasas no saludables y/o un exceso de sal y azúcar. A menudo también llevan harinas refinadas, nada saludables para el organismo. Por tanto, son una bomba para la salud. Y en muchos casos, los responsables directos de que los índices de obesidad no paren de aumentar.

Además, este tipo de alimentos hacen trabajar en exceso al páncreas, el encargado de regular el exceso de azúcar en el organismo. Un día se puede uno pasar, pero la cantidad de azúcares de los ultraprocesados le hace trabajar continuamente, disparando el nivel de insulina de forma continua. Esto lleva, a la larga, a contraer diabetes de tipo 2. Pero no es la única parte del organismo a la que hacen daño. También al hígado, por el exceso de grasa. Esta, junto con un alto nivel de azúcar, lleva también a un aumento del colesterol, así como a problemas cardiovasculares y a un aumento de la grasa corporal.

Por lo tanto, es conveniente eliminar de nuestra dieta todos los alimentos ultraprocesados que sea posible. Dejar de consumir pizzas ultracongeladas, donuts, carne procesada, bollería industrial, barritas energéticas o refrescos. Y escoge más alimentos naturales (verduras, frutas, hortalizas, carnes sin procesar, pescados, zumos de frutas, etc) y procesados simples (pan, pasta, aceite de oliva o conservas vegetales y de pescado). Tu salud te lo agradecerá.