• by Alex Izquierdo
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La obesidad no se soluciona con dietas

 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2016 más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso y más de 650 millones eran obesos, triplicándose así la prevalencia de la obesidad entre 1975 y 2016. Aunque anteriormente se consideraba un problema limitado solamente a países con altos ingresos, hoy la obesidad también está presente en los países de ingresos bajos y medianos.

¿Qué es la obesidad?

El término obesidad define tener mucha grasa corporal. No es lo mismo que tener sobrepeso, lo cual significa pesar demasiado. Una persona puede tener sobrepeso por músculo o agua extra, al igual que por tener demasiada grasa.

¿Cuales son sus causas?

La obesidad suele ser el resultado de un desequilibrio entre calorías ingeridas y las calorias gastadas, lo cual deriva finalmente en la acumulación de grasa.

La escasa actividad física realizada por la población general, los estilos de vida sedentarios a los que estamos expuestos, la diversa masificación de productos alimenterios, las pobres horas de sueño, la genética de cada individuo o incluso el factor de la edad, conforman algunos de los numerosos factores que intervienen en el desarrollo de la obesidad.

¿Cómo se diagnostica?

Tradicionalmente, se define como la acumulación anormal o excesiva de grasa, y se detecta por un índice de masa corporal mayor a 30 (IMC= kg peso/m2). Su cálculo no distingue entre exceso de grasa, músculo o masa ósea, ni provee ninguna indicación sobre la distribución de la grasa entre individuos, por lo que resulta realmente útil tomarse en consideración en cuanto a análisis poblacional o estadístico.

Otras medidas más acertadas a nivel personalizado para medir la cantidad de grasa corporal y su distribución en el cuerpo incluyen: los pliegues cutáneos, el índice de cintura-cadera, cuyo valor es un buen indicador para predecir el riesgo cardiovascular, tests de cribado de ultrasonidos, tomografía computarizada y escáneres de imágenes de resonancia magnética.

¿Qué complicaciones lleva asociadas?

Estas van mucho más allá de un simple aumento del peso. Tener un alto ratio de grasa corporal en relación con el músculo puede comprometer huesos y articulaciones así como a los órganos internos debido a la presión que esta ejerce a nivel interno. Además, incrementa la inflamación en el cuerpo la cual está directamente relacionada con los estados de cáncer. También, la obesidad es una de las principales causas de diabetes tipo 2.

En general, la obesidad está relacionada con un gran número de enfermedades, en especial de naturaleza cardiovascular.

¿Que estrategias hay para abordarla?

Al ser una condición de salud difícil de solucionar, las personas con obesidad suelen obtener mejores resultados gracias a la ayuda de un equipo multidisciplinar de salud (médicos, dietsitas-nutricionistas, endocrinólogos, psiquiatras…) Existen diferentes tipos de tratamiento para la obesidad entre los que se encuentran:

Los cambios de comportamiento y estilo de vida. Suponen la primera pauta por parte de los profesionales de la salud pero a su vez el enfoque que menos funciona ya que requiere altos grados de implicación y motivación por parte de la persona. No obstante, resulta el abordaje más interesante que pueda adoptarse ya que se trata de un cambio de hábitos que, a largo plazo, resultará más efectivo y saludable.

Algunas opciones son:

  • Ejercicio moderado (andar, ir en bicicleta, nadar…) durante 20 a 30 minutos al día.
  • Un descanso adecuado y regular ayuda en la estabilización hormonal y del peso gracias al reajuste de los ritmos circadianos.
  • Alimentos lo más cercanos a la naturaleza como frutas, verduras, granos enteros y proteína magra.
  • La moderación en el consumo debe poner el foco principalmente en los alimentos con altos contenidos en azúcar, grasa total, grasa saturada y la sal. En este sentido, herramientas como myHEALTH WATCHER, la educación nutricional o la consciencia alimentaria pueden resultar cruciales y de gran ayuda.

Entre otras opciones se encuentran los fármacos para la reducción del peso y la cirugía mayor los cuales conllevan un gran número de efectos adversos y de riesgos para la salud. Estas opciones se contemplan siempre como última opción ya que, aunque de manere saludable suponga un proceso largo, la persona siempre dispone de recursos útiles para reequilibrar su vida y por ende, su cuerpo.

¿Qué pronóstico se espera si la tendencia sigue igual?

En términos comunitarios, la obesidad se ha llegado a considerar una enfermedad debido a que, actualmente, está declarada una epidemia, la cual supone un problema de salud pública difícil de solucionar.

Proyecciones presentadas durante el Congreso Europeo de Obesidad por parte de la OMS aseguran que un 48% de los hombres tendrá obesidad en 2030.

¿Cómo podemos prevenirla?

Se trata de una situación compleja que requiere una visión amplia de la situación. Más allá de un tema estético influenciado por los cánones socialmente aceptados de belleza, la persona que se ha adaptado de esta manera al medioambiente requiere cambiar, en primera instancia, su ambiente interno (mente) para poder ejercer influencia significativa y material posteriormente de manera externa (cuerpo).

Por tanto, en primera, y no en última instancia, la posibilidad de realizar cambios saludables y reales depende de cada uno de nosotros.