• by Alex Izquierdo
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Alimentos funcionales. La nueva nutrición

La demanda de la alimentación se ha ampliado mucho. Si, anteriormente, buscábamos una alimentación suficiente para evitar enfermedades por déficit, actualmente deseamos que ayude a mejorar nuestra salud y a prevenir otro tipo de enfermedades. Incluso se espera de esta que nos proporcione un estado de salud óptimo. En definitiva, buscamos una alimentación que nos permita una mejor calidad de vida.

En este sentido nacieron los alimentos funcionales, que aparecieron inicialmente en Japón, en los años ochenta. Se trata de alimentos que, con independencia de aportar nutrientes, han demostrado científicamente que afectan beneficiosamente a una o varias funciones del organismo, de manera que proporcionan un mejor estado de salud y bienestar.

Más allá de la propia alimentación, estos alimentos favorecen el bienestar físico y mental de las personas, y a su vez, ejercen un papel preventivo ya que reducen los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades.

Estos alimentos deben presentarse en formato alimento y no tipo complemento o suplemento alimenticio. Las condiciones de higiene y seguridad de los alimentos funcionales están reguladas como cualquier otro alimento. En este sentido, tanto en España como en Europa, existe una legislación que contempla que cuando se realicen afirmaciones relativas a que un producto está enriquecido con algún nutriente determinado, el envasado debe contener obligatoriamente el etiquetado nutricional, indicando el aporte real del producto en ese componente.

Así, pueden tratarse de alimentos naturales o procesados a nivel industrial (no incluyéndose en este caso los complementos alimenticios que muchas veces se presentan bajo un formato farmacéutico), y por tanto deben incluirse dentro de una dieta sana y equilibrada y en las mismas cantidades que habitualmente se consumen el resto de alimentos.

Estos alimentos deben poseer un respaldo en cuanto a base científica (que documente los beneficios del ingrediente destacado) para así poder atribuirle determinadas propiedades saludables o alegaciones de salud. Al tratarse de alimentos, no debe inducir al error del consumidor ni hacer creer que con su ingesta, por sí misma, se puedan evitar, tratar o curar enfermedades. Son, por tanto, alimentos y, como tales, deben incluirse en una dieta variada, equilibrada y saludable.

Existen un gran número de alimentos en el mercado. Solamente en Europa existen centenares de este tipo de alimentos registrados. Entre algunos ejemplos encontramos determinados alimentos como los cereales, los cuales se suelen enriquecer con minerales y vitaminas. Otros pueden ser la leche, en el cual se puede haber reducido o modificado la cantidad de ácidos grasos contenidos, o incluso los refrescos o zumos a los que se les puede incorporar un suplemento de fibra.

Como alimentos funcionales más estudiados y comúnmente ofertados por la industria alimentaria, encontramos los probióticos y prebióticos. Los probióticos son alimentos fermentados por microorganismos vivos, principalmente con cepas de Lactobacillus, Bifidobacterias que podemos encontrar, por ejemplo, en los yogures. Para que un alimento sea considerado probiótico, este debe contener microorganismos vivos con efectos beneficiosos para el consumidor, como el de la mejora del equilibrio de la flora intestinal.

Por su parte, los alimentos con ingredientes prebióticos no contienen microorganismos vivos; no obstante, ayudan a mejorar el equilibrio intestinal, concretamente a partir del estímulo de ciertas bacterias del colon. Uno de los ingredientes principales son los fructooligosacárisos (FOS), que se incorporan sobre todo en alimentos infantiles.

Ambos ingredientes, prebióticos y probióticos, se asemejan en que producen una estimulación de la inmunidad gastrointestinal, actúan a nivel del colon y mejoran el equilibrio de la flora intestinal.

Probióticos
Contienen
microorganismos vivos

Prebióticos
No contienen
microorganismos vivos

Simbióticos
Incluyen ingredientes probióticos y prebióticos

Más recientemente apareció una nueva modalidad de alimentos funcionales: los simbióticos. Estos incluyen ingredientes probióticos y prebióticos, de manera que se potencian las acciones de ambos.

Actualmente, los alimentos funcionales tienen un gran peso en nuestra alimentación por presentar un valor añadido cada vez más demandado por el consumidor, que es la salud. Una tercera parte de los problemas de salud están relacionados con la alimentación por lo que, ser consciente de lo que comemos puede suponer el primer gran paso hacia una mejora sustancial de aquella.

Fuentes:

  • Instituto OMEGA 3
  • Col·legi de Farmaceutics de Barcelona
  • British Nutrition Foundation
  • Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)
  • Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)
  • European Food Safety Authority (EFSA)